Me cansé de abandonar proyectos y olvidar por qué me entusiasmaban. Así que construí un diario para acordarme.
El detector de bordes ya funciona en el 80% de los casos. El 20% restante son papeles arrugados y fondos traicioneros.
Todos los días le saco foto a algún papel: una factura, una receta, una hoja escrita a mano. Y todos los días pierdo el mismo puñado de minutos abriendo un editor, buscando la herramienta de recorte…