traductor traduce desde la terminal con el motor que usa la página de Google Translate, el que traduce por sentido. Sebastián tenía un resumen mensual que llega en inglés y lo quería en castellano con ese motor, empaquetado como una CLI que sirva desde cualquier script de Bash.

traductor "Me cayó la ficha"                         # It finally clicked.
traductor -f digest.md --markdown --to es > digest.es.md

La página web es la que sirve el traductor bueno, así que traductor maneja un Chrome headless que escribe en el cuadro de texto y lee el resultado. Lanzamos ese Chrome con el User-Agent de un navegador de escritorio, el puerto de depuración elegido de antemano y la interfaz en castellano, que son las tres señales con las que Google decide qué motor ofrecer. La idea del ciclo de vida fue de Sebastián: el primer traductor deja un servidor con el Chrome abierto, los siguientes lo reusan, y tras 30 segundos de inactividad se cierra solo. La segunda traducción sale en unos 2 segundos.

Para los textos largos parte por párrafo en pedazos de hasta 4800 caracteres, y con --markdown traduce sólo el texto y deja intactos el código, los links, el HTML y la estructura de tablas y listas. El manejo de la página viene de dictador, su app de dictado, que ya traducía al vuelo.