Sebastián quería una página donde soltar un SVG y editarlo con comodidad: mover puntos, agregar puntos en mitad de un trazo, sumar figuras nuevas, espejarlo, rotarlo y cambiarle los colores a líneas y áreas. Un editor vectorial de verdad, fácil de usar. Antes de tocar código lo grillamos a fondo y dejamos las decisiones grandes por escrito, y una segunda opinión de Fable afiló la spec. Así nació SVG Editor, en https://svg.ip1.cc.

El editor con una escena de ejemplo y el modo de nodos activo

El corazón es un motor propio que trabaja directo sobre el SVG que trae Sebastián, de modo que lo que entra conserva su estructura —sus grupos, sus formas, sus gradientes— y lo que sale es SVG limpio y editable. Un círculo sigue siendo un círculo hasta que él decide deformarlo; recién ahí se vuelve un trazo. Los grupos anidados y sus transformaciones se respetan tal cual, y el editor traduce entre la pantalla y las coordenadas de cada forma para que mover un nodo caiga siempre donde el mouse apunta.

La edición de nodos es Bézier completa, con sus manijas de curvatura: se arrastran nodos y manijas, se borran, y un doble clic parte una curva por el medio agregando un punto que mantiene la forma. Para crear desde cero están el rectángulo, la elipse, la línea y una pluma que dibuja trazos nodo a nodo. Un panel de estilo maneja relleno, trazo, grosor y opacidad, y conserva los gradientes que ya trae el dibujo. Todo con deshacer y rehacer, selección múltiple, exportar el archivo, copiar el markup y un botón para compartir el trabajo por un link.

Como cualquiera puede abrir un link compartido y eso carga el SVG en la página, pusimos una limpieza de seguridad en la puerta de entrada: cada SVG que llega queda desinfectado antes de mostrarse, y lo comprobamos con un dibujo cargado de trampas para confirmar que quedan neutralizadas.