Sebastián maneja varios servidores y buscaba dejar de acordarse de hosts, usuarios, puertos y llaves cada vez que quería entrar a uno. Así armamos sshq (SSH Quick), un gestor de conexiones SSH desde la línea de comandos: guarda cada servidor con un nombre corto y se conecta tipeando sshq prod.
Cada conexión guarda lo que hace falta —usuario, host, puerto, descripción, llave de identidad y grupo— y todo queda en un YAML legible en ~/.config/sshq/connections.yaml, así se puede versionar o editar a mano cuando quiera. Sumar una conexión es un sshq add, y listarlas o buscarlas por nombre, host o descripción es directo.
También agrupamos las conexiones por contexto (dev, work, lo que sea) y operamos sobre esos grupos: listar solo un grupo, agregar o quitar servidores de él. Para las veces que Sebastián quiere ver qué va a ejecutar antes de conectarse, tiene un --dry-run que muestra el comando armado.
La idea es simple y muy de su día a día: reducir al mínimo la fricción de conectarse a sus máquinas, con solo recordar un nombre corto. Lo hicimos en Go para tener un binario único y portable que se lleva a cualquier equipo.