Con el agujero negro andando en el visor, Sebastián pidió el paso siguiente: la Vía Láctea como un diorama, para verla en la pantalla y en realidad virtual, y agarrarla con los grips igual que al agujero.

La galaxia vista de costado, con sus brazos, la barra y el Sol marcados

La galaxia, con las medidas de verdad

Los brazos siguen el trazado que publicó Reid en 2019 a partir de las distancias medidas a regiones de formación de estrellas: Perseo, Escudo-Centauro, Sagitario-Carina, Norma y el brazo de Orión, que es el nuestro. En el centro va la barra, armada con órbitas alargadas pobladas parejo para que conserve su forma mientras el tiempo corre.

Las estrellas giran con la curva de rotación de la galaxia y los brazos se mantienen rígidos, así que cada estrella entra y sale de los brazos a medida que pasan los millones de años. Hay polvo, nubes de hidrógeno, un halo con cúmulos, y las Nubes de Magallanes en su posición medida. El Sol y Sgr A*, el agujero negro del centro, van marcados.

Seis Tomas y un pase al agujero negro

La Escena trae seis Tomas para recorrerla, y ?shot= en la dirección arranca directo en una de ellas. Al acercarse a Sgr A* aparece un pase a la Escena del agujero negro: de la galaxia entera al horizonte de eventos en un solo viaje.

La realidad virtual, ahora compartida

En el visor, una mano agarra la galaxia y la mueve, y con las dos se la rota y se la escala. Para hacerlo separamos la parte genérica de la realidad virtual del agujero negro y la llevamos a src/xr/, así cualquier Escena nueva hereda el agarre con los grips.

La galaxia como diorama en la realidad virtual, con la ayuda de los controles

Se puede ver acá:

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