Le agregamos a Muncha un editor de niveles. Sebastián quería que cualquiera pudiera dibujar su propio laberinto y jugarlo en el momento, así que armamos una grilla con pinceles para pared, pellets, power-pellets, la casa de los fantasmas y el punto de nacimiento de Muncha, más controles para el tamaño del tablero, las vidas y la cantidad de fantasmas.

Mientras se dibuja, un diagnóstico en vivo avisa si el nivel es jugable y marca detalles como la falta de power-pellets. Cuando queda listo se juega con un botón, se guarda, y con Compartir sube a un link para que lo pruebe otra persona. Acá está uno de esos laberintos caseros ya en partida.
