Sebastián quería que el coche se pusiera de punta al cavar hacia abajo y se enderezara al frenar. Primero lo hicimos girar entero en dos décimas de segundo; al verlo, Sebastián pidió que siguiera el trabajo de la mecha.
Ahora la mecha baja primero y el coche se inclina de a poco, al ritmo de la perforación: un bloque lo inclina un 60 %, el segundo lo deja vertical, y en la roca dura el giro va más lento. Al soltar, vuelve a nivelarse en unos 0,4 segundos. Sumamos un test que cava bloque por bloque y verifica cada paso.
